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Nuevo artículo en Frontiers in Plant Sciences

Los bosques tropicales constituyen uno de los sumideros de carbono más importantes a nivel global, por lo que su capacidad para contrarrestar el cambio climático resulta muy importante. Sin embargo, su capacidad de fijar carbono parece haber mermado como consecuencia no sólo de la destrucción de miles y miles de hectáreas, sino también a causa de una disminución en su eficiencia de capturar CO2 atmosférico como resultado del incremento de temperaturas (calentamiento global). En este sentido, se han venido implementando iniciativas como REDD+ que promueven proteger estos ecosistemas a través de recompensas económicas a aquellos países que los preserven.

En este escenario, resulta fundamental conocer de manera precisa cuál es la cantidad de carbono que los bosques tropicales pueden almacenar. Mientras que en los bosques tropicales de tierras bajas (ej, Amazonia) existen diversos estudios al respecto, para los bosques tropicales montanos (ej, Andes) se dispone de mucha menos información. Por ello, nuestro grupo realizó un estudio en dos bosques tropicales montanos de Los Andes que se extienden desde los 1000 a los 3000 m.: el Parque Nacional Podocarpus (Ecuador) y el Parque Nacional Río Abiseo (Perú). El objetivo principal fue entender mejor el papel de los bosques montanos como sumideros de carbono, pero también a) conocer si los contenidos relativos de carbono en diferentes compartimentos del ecosistema (biomasa aérea, biomasa subterránea y carbono orgánico del suelo) variaban a lo largo de la altitud y b) determinar la influencia del clima (temperatura y temporalidad de las precipitaciones) en los contenidos de carbono.

Los resultados de este trabajo fueron publicados hace sólo unos días en la prestigiosa revista Frontiers in Plant Sciences. Nuestro estudio demostró que los contenidos de carbono almacenados en estos bosques tropicales montanos andinos (227 ± 63 Mg/ ha) son bastante parecidos a lo reportado por otros estudios en bosques tropicales montanos (271 Mg/ha). Pero lo más interesante es que, aunque los contenidos relativos de carbono de los diferentes compartimentos del bosque variaban a lo largo de la altitud, el contenido total de carbono no lo hacía. Además, parece que las diferencias encontradas entre los diferentes compartimentos en Ecuador y Perú podrían estar causadas por razones climáticas: en las partes más altas y, por ende, más frías, la existencia de una mayor temporalidad de precipitaciones promovería unas mayores tasas de turnover de la materia orgánica del suelo, un hecho que favorecería una mayor disponibilidad de nutrientes para las plantas. Por ello, aunque en dichas circunstancias, se acumularía menos carbono orgánico en el suelo, habría mayor biomasa aérea y subterránea.

Nuestro estudio no sólo contribuye a poner de manifiesto el rol de los bosques tropicales montanos como sumideros de carbono, sino que también resulta fundamental para formular políticas y diseñar planes de conservación y manejo en estos ecosistemas y para entender como el cambio climático podría afectar a estos procesos.

Stocks de carbono (media ± desviación estándar) para cada uno de los compartimentos del sistema forestal (biomasa aérea y subterránea y carbono orgánico en suelo) y stocks de carbono total por piso altitudinal.

En la imagen se aprecia como el contenido relativo en carbono de los diferentes compartimentos del bosque cambia a lo largo de la altitud, pero el contenido total se mantiene constante a lo largo de la misma. Los diferentes patrones en las partes altas encontrados en Ecuador y Perú podrían deberse a diferencias en la temporalidad de la precipitación existentes en ambos lugares.

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