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Árboles para carbono

Los árboles, como parte de su ciclo vital, son capaces de capturar el CO2 atmosférico y “atraparlo” en estructuras como la madera, las raíces o las hojas, o de incorporarlo al suelo. Por ello, cuando un bosque desaparece, no sólo se deja de absorber CO2, sino que todo o gran parte del carbono que había acumulado a lo largo de los años se libera a la atmósfera.

Según el programa REDD+, auspiciado por la ONU, la deforestación es responsable del 17% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, más incluso que el sector global del transporte, que supone un 14%. Se sabe que los bosques tropicales constituyen el sumidero de carbono más importante a nivel terrestre y juegan un papel fundamental en la mitigación del cambio climático, pero… ¿son todos los bosques tropicales iguales a la hora de capturar carbono?

Recientemente nos han concedido un pequeño proyecto para establecer una línea base de monitoreo en bosques tropicales montanos de Ecuador. El proyecto se desarrollará en estrecha colaboración con un miembro de nuestro equipo de investigación, Oswaldo Jadán, estudiante de doctorado de la Universidad de Cuenca, y estará co-dirigido por otro de nuestros estudiantes de doctorado, Guillermo Bañares de Dios. Esta iniciativa nos permitirá establecer una nueva línea de investigación para analizar el papel que juegan estos bosques como almacenes de carbono y estudiar la dinámica de este proceso a diferentes elevaciones, para así poner en valor su relevancia como potenciales sumideros de carbono en un contexto global.

Para alcanzar los objetivos propuestos se instalarán dendrómetros que permitan cuantificar el crecimiento anual de los árboles en parcelas ubicadas a lo largo de un gradiente altitudinal en la parte occidental del macizo del Cajas. Se espera que esta acción sirva como punto de partida para el establecimiento de otras actuaciones futuras en las mismas parcelas que permitan la cuantificación de otros componentes importantes del sistema forestal en lo que respecta a absorción de carbono (p.ej. epífitos vasculares y no vasculares, descomposición de hojarasca, materia orgánica, raíces, etc.). El proyecto se desarrollará durante 2020 y el hito más importante… ¡será la instalación de los 300 dendrómetros que hemos comprado en mayo del año que viene! Os mantendremos informados.

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